40 aniversario Luthier Vidal
Queridos amigos y amigas, músicos y profesionales de la música:
Hoy me hace especial ilusión dirigiros estas palabras. Hace 40 años comenzaba un proyecto que nacía de la pasión por un oficio y de una profunda vocación de servicio a la música. Hoy, cuatro décadas después, mirar atrás me despierta muchos recuerdos, emociones y, sobre todo, un inmenso agradecimiento.
Soy Xavier Vidal, maestro lutier, y en octubre de 1986, después de ocho años de aprendizaje, decidí emprender mi propio camino y comenzar a ofrecer mis servicios de lutería en un pequeño espacio en la calle Elisabets 2-4 de Barcelona.
Eran otros tiempos. Había muy pocos lutieres y la música tenía todavía un reconocimiento social y cultural limitado, fruto también de la situación política y cultural que habíamos vivido.
Decidí emprender con muy pocos recursos, pero con una gran determinación, mucha ilusión y, sobre todo, con una profunda vocación de servicio a la música, a la cultura y al oficio.
Desde el primer día quise ejercer esta profesión con honestidad, ética, autoexigencia y profesionalidad. Unos valores que he procurado mantener vivos durante todos estos años y que han guiado cada una de las decisiones tomadas a lo largo del camino.
Como podéis imaginar, durante estos 40 años hemos vivido situaciones y experiencias de todo tipo, que siempre hemos compartido y vivido a vuestro lado, junto a los músicos y la música.
Hemos tenido que ser capaces de adaptarnos a los tiempos y a los cambios, y siempre lo hemos hecho con la ambición de mejorar y adaptar nuestros servicios a las necesidades de la música, con un espíritu creativo. Esto nos ha llevado a ampliar constantemente nuestra oferta de servicios al mundo de la música.
Lo que comenzó como un pequeño taller de restauración de instrumentos de cuerda frotada —violines, violas y violonchelos— ha ido creciendo y evolucionando con los años. Hemos incorporado instrumentos antiguos y contemporáneos, arcos, accesorios, servicios de alquiler, una tienda online, asesoramiento y certificación de instrumentos, entre muchas otras propuestas.
Detrás de cada uno de estos pasos siempre ha habido una misma voluntad: mejorar continuamente para dar respuesta a las necesidades de los músicos, cuidar los instrumentos que hacen posible su música y contribuir a preservar y enriquecer nuestra cultura musical.

Este compromiso también me ha llevado a implicarme profundamente en la difusión y la defensa del oficio de lutier. A lo largo de los años, hemos tenido la oportunidad de acoger en nuestro taller a lutieres de nuestro país y de toda Europa, compartiendo conocimientos y ofreciéndoles un espacio donde seguir aprendiendo.
Ver cómo algunas de estas personas han podido iniciar sus propios proyectos profesionales es, sin duda, una de las grandes satisfacciones que me ha brindado este camino.
Siempre estaré profundamente agradecido por la oportunidad que me dieron de conocer y aprender este oficio que me ha hecho feliz. Y he sentido, desde el principio, la responsabilidad y el deseo de compartir aquello que un día otras personas compartieron conmigo.
Hemos procurado no dejar nada al azar, y nada de todo esto habría sido posible sin todas las personas que han colaborado y siguen colaborando en este proyecto. Con implicación, dedicación y un compromiso común, hemos procurado ofrecer siempre el mejor servicio posible, cuidando cada detalle y creando espacios donde los músicos se sintieran atendidos con el respeto y la profesionalidad que merecen, tanto ellos como nuestra cultura.
Pero si hay algo que quisiera destacar por encima de todo lo demás, es lo que he vivido y aprendido a vuestro lado durante estos 40 años. Porque la música, además de ser cultura y creación, es sobre todo una manera de compartir emociones, sentimientos y, en definitiva, humanidad. Muchísima humanidad.
A lo largo de estas cuatro décadas me habéis enseñado mucho más de lo que podéis imaginar. Hemos compartido, de una manera sincera, natural, generosa y honesta, ilusiones, proyectos y experiencias de todo tipo. Hemos vivido momentos buenos y malos, siempre desde la empatía y el respeto.
Me habéis dado la oportunidad de acompañaros en vuestra formación, en vuestros proyectos musicales, en vuestras ilusiones y, en muchas ocasiones, también en momentos importantes de vuestras vidas. He tenido el privilegio de escucharos, de conocer vuestras inquietudes y de poner mis conocimientos al servicio de vuestra música.
Y hoy, al mirar atrás, me doy cuenta de que todo lo que hemos construido a lo largo de estos años va mucho más allá de los instrumentos, del taller y de los servicios que hemos podido ofrecer. Lo más valioso son las personas, los vínculos y todo lo que hemos compartido gracias a la música.
Por eso quiero daros las gracias. Muchísimas gracias por el respeto que siempre me habéis mostrado, por la confianza que habéis depositado en mí, por el reconocimiento a todos estos años de dedicación y por todas las muestras de agradecimiento que he recibido.
Por todo lo que hemos compartido, por todo lo que me habéis enseñado, que tanto me ha enriquecido no solo como profesional, sino también como persona. Si algo tengo claro después de estos 40 años es que este camino no habría tenido el mismo sentido sin vosotros.
Un fuerte abrazo y sigamos vibrando juntos.
Xavier Vidal i Roca
Barcelona, octubre de 2026
Breve informe sobre el término “luthier”, con Ramón Andrés
Somos muchos los que empleamos a diario el término «luthier» y muy pocos los que en realidad saben de dónde procede. Y es que se presta a...
El violín barroco
Hay pocos instrumentos tan especiales y exquisitos como los violines barrocos. Lamentablemente, resulta muy complicado hallar violines de...
Santa Cecilia: la historia tras la patrona de la música
El día 22 de noviembre se celebra el Día de Santa Cecilia, patrona de la música y los músicos, y son muchas las agrupaciones y entidades...